Lugares: Visita Exprés al Museo del Romanticismo

El antiguo Museo Romántico, ahora Museo del Romanticismo (vivan los cambios absurdos de nombre), estuvo cerrado de 2001 a 2009 según la información que se puede leer en la propia web del Museo. Lo que yo recordaba es que había estado cerrado una pechá de años; como mínimo, todos los que estuve haciendo la carrera, que era cuando iba diariamente a Madrid y cuando más intentaba ir. Bueno, también porque eran mis años de gotiqueo siniestroso y claro, cualquier cosa que oliera a Romanticismo tenía un tirón especial.

Me alegro de comprobar que todavía recuerdo más o menos bien ciertos periodos de tiempo; y sobre todo, me alegro de que el Museo volviera a abrir sus puertas, para poder visitarlo por fin.

Ese Neoclásico reventón *

Después de verlo tantos años cerrado, algo en mi mente debió hacerse a la idea de que iba a estar cerrado para siempre, o algo así. Por suerte, el Museo cuenta con un personal de comunicación que sabe muy bien lo que hace, y hace unos meses me topé con su estupenda cuenta en Twitter. Consiguieron involucrar a un buen montón de gente en su iniciativa #euroromantics; en cada partido de España en la Eurocopa de fútbol, proponían un “enfrentamiento” entre dos personajes o movimientos del Romanticismo español y del país contra el que jugaran, aportando información sobre ambos. Además de pasarlo genial durante un evento que a mí ni fu ni fa, me sirvió para hacerme el firme propósito de visitar el Museo del Romanticismo la próxima vez que viajara a Madrid.

Así lo hicimos mi pinche y yo, aunque por demandas del directo tuvo que ser una visita menos tranquila de lo que me hubiera gustado. Nos dio tiempo a ver toda la exposición permanente, sin detenernos demasiado pero con tiempo suficiente para disfrutarla. Y además, sin pagar un duro; la entrada normal cuesta unos muy razonables 3 euros, pero los sábados por la tarde y los domingos que abre el Museo es gratis.

Con la entrada te dan una guía que hay que devolver al final; aunque parezca muy larga, merece la pena leer las explicaciones que da sobre cada una de las salas, interesantes y nada pesadas. Sobre todo, la guía ayuda a entender el doble discurso que ofrecen las salas del Museo: por una parte, las estancias en sí nos sumergen en el ambiente de una casa acomodada de la época; y por otra, los cuadros expuestos en ellas nos cuentan la historia política, social y cultural del Romanticismo español.

Este doble discurso es para mí el gran acierto del Museo, y está muy bien estructurado. Al entrar en una sala, la lectura de la guía nos da la información que necesitamos para entender lo que vamos a ver; y de paso nos ahorra tener que leer enormes letreros de letra diminuta junto a cuadros y mobiliario. Sí hay pequeños paneles con indicaciones breves junto a algunas agrupaciones significativas de cuadros, y sobre todo junto a las vitrinas de objetos personales y decorativos. Muchos de ellos, por cierto, en depósito del Museo de Artes Decorativas; lo visité hace ya bastante tiempo, pero aprovecho para recomendarlo también.

Como decía, se nota que el personal de comunicación es muy competente en lo suyo, en algunas de las placas hay códigos QR para capturar con el móvil. Por nuestro ritmo “sin prisa pero sin pausa” no pudimos pararnos a cotillear a dónde dirigían los códigos, imagino que a páginas en la web del museo con más información sobre el objeto o cuadro en cuestión.

A la sombra de una sombrilla de encaje y sedaaaa *

La disposición de las salas va guiando al visitante de los espacios públicos a los privados; de los salones a las alcobas masculinas y femeninas, y en paralelo, de los acontecimientos políticos a las realidades sociales. Tampoco se olvida de las figuras culturales, y en las últimas salas nos encontraremos con multitud de retratos y algún objeto personal de personalidades culturales del Romanticismo español, como Carolina Coronado o Mariano José de Larra.

Me parece una visita imprescindible para cualquier persona interesada en el Romanticismo, sobre todo para aprender más sobre este periodo en nuestro país; ya que normalmente tenemos mucha información sobre los Románticos ingleses o alemanes, y muy poca sobre los españoles. Y no estaría de más que algunos padres se animaran a inculcar a sus hijos algo de cultura general, y curiosidad por la historia y cultura de su país, con un recorrido familiar por el Museo. Estoy segura de que en la agenda de actividades se pueden encontrar varias para jóvenes y niños.

Como pegas al Museo, para mí la principal es la deficiente iluminación de algunos cuadros; en algunos casos, por mucho que se mueva uno para evitar los reflejos, es imposible ver el cuadro en condiciones. También es un poco frustrante que, estando rodeados de tanta silla estupenda, no haya ni una para los visitantes. Entiendo que sería difícil acomodarlas por la distribución, la abundancia de piezas y que en muchas salas apenas hay espacio transitable para evitar pisar el alfombrado original. Pero si mal no recuerdo son unas 25 salas, y en las últimas te mueres de ganas de cortarte los pies y colgarlos al lado del retrato de Isabel II.

El final perfecto para la visita es el Café del Jardín; un salón de té, como ellos mismos se definen, de estilo totalmente acorde con el Museo y también con su propia cuenta en Twitter. El salón tiene una parte interior muy acogedora, y algunas mesas en el jardín propiamente dicho. Es difícil coger mesa en el jardín, pero merece la pena siquiera sentarse a descansar en uno de los bancos que rodean la fuente. Es lo que hicimos nosotros, que no tuvimos tiempo para probar los tés y tartas del Café; la próxima vez no pensamos quedarnos con las ganas.

El Museo del Romanticismo con su Café del Jardín está en la Calle San Mateo, número 13; muy cerquita de la parada de metro de Tribunal, y algo más alejado de Alonso Martínez. Si estás en Madrid, te recomiendo que te regales un rato fuera del tiempo entre las paredes de Museo; a ser posible, en una visita un poco menos exprés que la nuestra.

 

Más información

Flickr del Museo del Romanticismo aquí

Galería de fotos en Facebook del Café del Jardín aquí

* Fotos de la página web del Museo del Romanticismo, propietario de los derechos, reproducidas sin ánimo de lucro

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