La turista “bildungsroman”

En primero de carrera, una profesora con más pasión por el academicismo que por la literatura, consiguió clavar en mi mente   post-adolescente el concepto de la Bildungsroman. La mujer pronunciaba aquella palabra con toda la dureza de la meseta, y sin embargo debía paladearla porque estuvo repitiéndola una y otra vez. Así consiguió que nunca olvidara la palabra, ni su significado (“novela de formación”)

En la Bildungsroman se retrata y se relata el proceso de crecimiento y madurez de un personaje. Aquella profesora de primero de carrera citaba como uno de los ejemplos representativos “A Portrait of the Artist as a Young Man” , con aquel éxtasis mariano que se apoderaba de ella cada vez que mencionaba a James Joyce. En aquel entonces ya tenía el libro, y a día de hoy apenas me he leído la primera página. Ese libro en particular siempre me recuerda a Irlanda, y no porque Joyce fuera irlandés. El libro fue un regalo en el último día de mi estancia en Irlanda, mi primer viaje bildungsroman. La experiencia aportó contribuciones a mi construcción como persona que resultaron profundas y duraderas, y también cambió la forma en la que me enfrentaba a los viajes al extranjero.

Por desgracia, no siempre es posible residir durante un tiempo en otro país. Las estancias fuera de nuestro hogar son sobre todo vacacionales, lo cual implica periodos cortos de tiempo. Demasiado cortos para vivir a la manera de la gente de los países que visitamos, que es como realmente se disfrutan los viajes, o al menos como realmente los disfruto yo. A pesar de todo, creo que es posible hacer que cada viaje, cada tierra visitada, se convierta en una nueva porción de mi persona. Dejo que cada paisaje nuevo que veo me transforme, me construya.

Otro descubrimiento de la carrera, o más bien de los libros que tenía que leer en ella, fue el Grand Tour. No porque la imagen de los jovenzuelos de clase alta inglesa pasando por las fiestas VIP de toda Europa me resultara especialmente atractiva, sino por convertir el viaje en institución, una institución necesaria para la posterior integración plena de la persona en la sociedad que le corresponde. El viaje como formación, proporcionarse educación artística liándose la manta a la cabeza para plantarse uno mismo delante de las obras de arte; hace falta mucho dinero, y como yo no lo tengo, me proporciono siempre que puedo mis pequeños Grand Tour particulares. Si uno se lo monta bien, una semana en un lugar especial puede ser casi igual de enriquecedora.

Llegados a este punto, hay que reconocer la triste realidad: por mucho que los viajes pasen a formar parte de uno mismo, la memoria falla. Con las cámaras digitales llegaron los álbumes de 300 fotos para un viaje de cuatro días; la parte gráfica está más que registrada: sólo falta la parte literaria, y en eso estamos.

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2 Respuestas a “La turista “bildungsroman”

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